Los conflictos legales de las "apps"

Aplicaciones móviles como Uber o Secret ponen de manifiesto las diferencias normativas de cada país ante la irrupción de estos nuevos modelos de negocio, hasta el punto de prohibirlos en su territorio.

Injurias realizadas a través Twitter, mensajes de WhatsApp utilizados en juicios como prueba, robos de información o fotografías personales realizados en perfiles de Facebook.

Estos son algunos de los ejemplos que demuestran que las aplicaciones móviles pueden llegar a generar importantes conflictos legales y por lo que este tipo de software para dispositivos móviles se ha convertido en uno de los nuevos focos de atención de los bufetes y sus abogados.

Las defensas que realicen los letrados en este tipo de asuntos deberán ser novedosas, pero siempre tendrán que ceñirse a la realidad normativa de su país y usar las armas legales de las que disponen, a la espera de que la legislación evolucione para hacer frente a las nuevas realidades del mundo virtual.

Uno de los mayores problemas de este nuevo universo legal es que las sentencias de los jueces varían demasiado entre tribunales, lo que provoca que no sea fácil crear una jurisprudencia clara y establecer herramientas únicas para solucionar los mismos conflictos en diferentes territorios.

La muestra más evidente de esta última afirmación es la decisión tomada por el Estado de Espirito Santo (Brasil) sobre las aplicaciones Secret y Cryptic, ambas redes sociales en las que es posible realizar comentarios de manera anónima y que han generado una interminable lista de víctimas de difamación e injurias en el país carioca.

El tribunal regional de este territorio brasileño decidió, hace un par de semanas, prohibir la descarga de estos programas basándose en un argumento posiblemente inapelable: la Constitución brasileña expresa que todo el mundo es libre de manifestar sus pensamientos, pero excluye expresamente que esta manifestación se haga de manera anónima.

Teniendo en cuenta esta decisión, ¿podríamos concluir que este mismo argumento serviría en España? La respuesta es un rotundo no. "A diferencia de Brasil, la Constitución española no hace ninguna referencia al anonimato. En estos asuntos, los jueces españoles sólo podrán contraponer la libertad de expresión de la persona que ha emitido el mensaje frente al derecho a la intimidad de aquel que se sienta perjudicado", explica Alonso Hurtado, socio del área de tecnologías de la información de Ecija.

Frente a la posibilidad de prohibir la aplicación, Alonso piensa que sólo se podría plantear si fuera "un foco de comisión de delitos o ilícitos claro. Sin embargo, esta posibilidad es bastante improbable. El verdadero problema en este asunto es que si la aplicación cumple los requisitos legales no existe ningún argumento para solicitar su cierre. En la mayor parte de los casos, el software se ciñe a la normativa vigente y lo que es ilegal es el mal uso del mismo. Secret, por ejemplo, es una aplicación neutra, pero muchos de sus usuarios terminan difamando a otros y aquí es donde reside el ilícito real".

Otro de los problemas que engendran estas aplicaciones móviles es la limitación territorial de las decisiones de los tribunales. Es decir, que una aplicación puede estar prohibida en un país y ser completamente legal en el estado vecino porque las legislaciones son diferentes. El mejor ejemplo de esta realidad se está dando con Uber, la plataforma móvil que conecta a los usuarios de smartphones para compartir coche.

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http://www.expansion.com/2014/09/05/juridico/1409935835.html