Tengo una conversación de WhatsApp, ¿Sirve como prueba?

Imagen de María Ferrera

Son muchos los clientes que hoy en día nos plantean esa pregunta cuando estamos viendo por primera vez un asunto, y es que actualmente el uso de las pruebas electrónicas son el pan nuestro de cada día en el ámbito jurídico. La respuesta es que sí, sirven como prueba, aunque hay que matizar ciertos aspectos.

LAS MÁS UTILIZADAS

Whatsapp, Facebook, Twitter y mails son los medios más comunes, el kit de la cuestión es cómo se consigue esa prueba y el origen de la misma. La licitud de la obtención de la prueba es crucial. Si es a través de autorización judicial y entregada por la propia empresa que gestiona o almacena esos datos (WhatsApp por ejemplo) no cabe la menor duda de su validez, ahora bien si el origen es nuestro cliente debe tener otros pilares en los que apoyarse, ya que es sencillo que podamos manipular dicha información. En este sentido lo correcto es presentar dichas pruebas con los datos que muestren lo relativo al servidor, códigos etc…aunque la practica general, es presentar una simple impresión en papel de la prueba en cuestión. 

El pasado verano dos hackers españoles pusieron en tela de juicio el uso de WhatsApp consiguiendo modificar el remitente de unos mensajes, este hecho es para tenerlo en cuenta, sin embargo no significa que la prueba electrónica vaya a dejar de ser admitida en juicio.

ALGUNOS EJEMPLOS

Ya son muchos los casos basados en estas pruebas electrónicas con resultado positivo para la parte que usó como prueba este tipo de medios. Como pudimos leer en agosto de este año en un artículo de Expansión:

“El creciente uso de mensajes de WhatsApp como prueba en juicios es un hecho. Existen diferentes ejemplos que lo demuestran, como la sentencia de un juzgado de Ferrol que condenó a un hombre a un año y nueve meses de cárcel por mandar más de 2.000 mensajes a través de la aplicación móvil a su expareja; o la admisión como prueba de cargo en un caso de tráfico de drogas, por parte del Tribunal Supremo, de varias conversaciones de WhatsApp entre los acusados.

También sirve como ejemplo una sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que emitió un fallo por injurias basándose, en parte, en una conversación realizada a través de este servicio de mensajería instantánea entre la acusada y el novio de la denunciante. Mientras, un juzgado de Vigo condenó a cuatro jóvenes que se dedicaron a amenazar y acosar a una antigua amiga durante un mes, enviándole mensajes vejatorios por WhatsApp.”