Pensión de alimentos a hijos mayores de edad

Imagen de Gracia González Pérez

Sin duda alguna, una de las cuestiones más reiteradas en nuestro despacho de abogados en lo relativo a separaciones y divorcios, es la temporalidad y el establecimiento de la pensión de alimentos a favor de los hijos mayores de edad habidos en el matrimoio. Pues bien, como ocurre en el Derecho de Familia, y en concreto en estos procedimientos, nada es tan simple, ni tan categórico.

No existen respuestas determinantes que puedan dar solución a problemas de este tipo, lo que sí existe es una jurisprudencia profusa y una infinidad de casos que, aún no entrando en hondura, intentaremos  clarificar algunos términos definidos hoy en día, aunque no siempre llevados hasta sus últimas consecuencias por los Tribunales de nuestro país.

La regla principal para que los hijos mayores de edad reciban una pensión de alimentos del padre con el que no convivan es que éstos no tengan independencia económica ni se encuentren emancipados, y ahí hay quien hace diferentes interpretaciones.

¿QUÉ ES LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA?

No lo es un trabajo esporádico de fines de semanas, no lo es un trabajo durante dos o tres meses de verano o en cualquier época del año, es decir, si el hijo mayor de edad no percibe un salario continuado y suficiente que le suponga una independencia del núcleo familiar tiene cabida esa pensión de alimentos.

En 2001, el TS denegó la pensión alimentaria a dos hermanas mayores de edad y con estudios superiores, manifestando el alto Tribunal que “sería favorecer una situación pasiva de lucha por la vida que podría llegar a suponer un parasitismo social”. Aunque esta situación se repite en varias Sentencias de Audiencias Provinciales y de Tribunales ad quem,  la situación de crisis habida en nuestro país, ha visto mermada la extinción de las mismas y  muchos magistrados han optado por contraponer esta decisión, dando cabida a la pensiones de alimentos a hijos mayores de edad como consecuencia del escaso acceso al mercado laboral que desde años atrás se ha ido produciendo, aumentando la edad del alimentista y el tiempo de su establecimiento.

Es por ello que el TS en Sentencia de  12 de julio exigió a un padre a volver a pasarle a su hija de 27 años, una pensión alimentaria porque, carecía de trabajo e ingresos suficientes para ser independiente, siendo ésta diplomada universitaria y cualificada profesionalmente, así lo recuerda otra sentencia de 26 de septiembre de 2014 de la AP de A Coruña, cuando reduce, pero no extingue la pensión de una hija de 21 años de 350€ a 300€ por recibir una beca de estudios.

Otra sentencia de 26 de noviembre de 2010 de la AP de Sta. Cruz de Tenerife reconoce el derecho de una hija de 25 años a pensión de alimentos, con un límite temporal de un año, ya que según esta Sentencia “ (...) la necesidad de los hijos o la falta de recursos propios son expresiones cuya interpretación judicial ha justificado que para el cese de dicha obligación se requiera que el ejercicio de una profesión u oficio por el hijo mayor sea una posibilidad concreta y eficaz según las circunstancias, no una mera capacidad subjetiva, negándose, en su virtud, el cese de tal prestación cuando no se tiene un puesto de trabajo con ciertas expectativas de permanencia y cuando sigue ampliando su formación. Afirmación de carácter general que podrá resultar inaplicable a casos excepcionales en los que sea imputable al hijo, por su avanzada edad y por su negligente conducta, la falta de puesto de trabajo o de terminación de sus estudios, provocando una carga gravosa para los progenitores que estos no deben soportar. esta reforma legislativa que supone el reconocimiento de que dichas prestaciones alimenticias se pudieran acordar en el proceso matrimonial, parte de la idea de que estas pensiones no son alimentos estrito sensu, sino, mientras vivan a costa de uno de los cónyuges, y no se hayan independizado económicamente, compensación a las cargas del matrimonio o de la familia. Argumentos que ahondan en la idea de que la mayoría de edad no va acompanada en la mayoría de los casos, de una independencia personal y económica, ya que la realidad social actual demuestra que la consecución de dicha independencia económica obliga a prolongar la situación de dependencia familiar para obtener un medio de subsistencia”

Así pues los Tribunales imponen temporalmente las limitaciones o restricciones legales, para los alimentos de los hijos mayores de edad. En concreto, se ha aceptado una limitación temporal de la pensión, por la mera circunstancia de la edad, sin necesidad de acreditar una causa que justifique la limitación ( SAP de Palencia de 24 de marzo de 1998 , AC 1998, 546; SAP de Guipúzcoa de 11 de mayo de 1998 , AC 1998, 967; SAP de Murcia de 6 de septiembre de 2007 , JUR 2008/267983).

Por último, cabe hacer mención de lo que la jurisprudencia ha venido en llamar "mínimo vital indispensable", entendido como lo necesario para procurar al hijo un desarrollo de su existencia en condiciones de suficiencia y dignidad a los efectos de garantizarle, al menos, y en la medida de lo posible, un mínimo desarrollo físico, intelectual y emocional, que "no precisa de justificación y cuya cuantía sólo es testimonio de la persistencia de un deber que se mantiene como un efecto inherente a la procreación que persiste en toda su extensión y que incluso se viene fijando en aquellos casos en los que no se acreditan los ingresos del obligado a prestar alimento ni cuáles son sus posibilidades económicas" ( SAP de Murcia de 23 de octubre de 2007).